Friday, January 15, 2016

Hasta siempre, Monseñor Urioste


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 


 
Foto de Tania Primavera



Mons. Ricardo Urioste, quien se desempeñó como vicario general de la Arquidiócesis de San Salvador bajo el Beato Monseñor Óscar A. Romero y más tarde como presidente fundador de la Fundación Romero en San Salvador, ha fallecido. Tenía 90 años. Mons. Urioste sufrió una caída en la víspera de Año Nuevo, que puede haber sido causada por un derrame cerebral. Nunca recuperó la conciencia y a pesar de que una cirugía para reducirle la inflamación del cerebro parecía estabilizarlo momentáneamente, su estado pronto comenzó a deteriorarse hasta que falleció a las 12:20 am del Viernes, 15 de enero 2016 en un hospital capitalino.

Nació Ricardo Urioste Bustamante el 18 de septiembre de 1925 en San Salvador. Mons. Urioste era el más joven de tres hijos del matrimonio de Amada y Adrian, un empleado de los Ferrocarriles Internacionales de Centro América, la compañía que operó los trenes en El Salvador a principios del siglo pasado. Fue ordenado sacerdote el 18 de julio de 1948 a los 22 años, después de estudiar en el Seminario San José de la Montaña en San Salvador.

Urioste nunca fue un sacerdote político o agitador, y se le consideraba un hombre decente y santo en la arquidiócesis. Su primer contacto con Óscar Romero fue en 1950, mientras que Urioste estudiaba Derecho Canónico en Roma. El Padre Romero le escribió desde El Salvador, pidiéndole un artículo sobre la promulgación del Papa Pío XII del dogma de la Asunción de la Santísima Virgen. A su regreso de Roma, en 1957, Urioste fue asignado a la parroquia de San Francisco, en San Salvador. Él conoció a Óscar Romero en persona en 1968, cuando Romero enfrentó a Urioste respecto a un discurso que Urioste había dado sobre la doctrina social de Pablo VI, que Urioste interpretó como una “corrección” del rigoroso Romero. En 1977, cuando Romero fue nombrado arzobispo, llamó a Urioste a ser su vicario general.

Mons. Urioste será recordado sobre todo por su trabajo después del asesinato de Romero de marzo 1980 para reivindicar a su pastor martirizado. Ese trabajo comenzó en serio la misma noche del asesinato, cuando Urioste dio una declaración apasionada a la prensa en la misma capilla donde Romero había sido asesinado a tiros a eso de una hora antes. “Nuestro primer pensamiento”, dijo Urioste, “es un pensamiento de gracias al Señor por habernos dado un arzobispo tan valioso. Por habérnoslo concedido durante tres años”. Recordando el compromiso de Romero por la paz, su espiritualidad de oración y la estima que su rebaño tenía para él, dijo Urioste, “Es la muerte más triste que ha habido en el país”.

Bajo el liderazgo de Urioste, la Fundación Romero mantuvo la memoria de Romero viva, incluso en momentos en que el gobierno desalienta la devoción a Romero e incluso la Iglesia salvadoreña parecía estar desinteresada. La Fundación creó sitios web con las homilías y los escritos de Romero, y coordinó las conmemoraciones anuales del martirio de Romero en marzo. Fue en servicio de esta misión que Urioste viajó a Londres en septiembre de 2013, para hablar en la inauguración de un “Espacio Romero” en la Catedral de San Jorge, en la que compartió algunos de sus recuerdos de Romero. Le dijo a los oyentes que después de observar Romero en la oración en la tumba de San Pedro en el Vaticano, pensó que: “Hay que seguir a este hombre porque él está siguiendo a Dios”.

Cuando Romero fue beatificado en mayo del año pasado, Urioste lo declaró “un triunfo de la verdad”. Urioste explicó que en beatificar a Romero, el Vaticano había analizado todas las acusaciones en su contra y todas las distorsiones de su mensaje, y las había rechazado a todas.

Fue, al final, también una gran reivindicación de Mons. Urioste y el florecimiento de todo su trabajo durante los últimos 35 años.

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